Historia Congregación Hermanas de la Providencia
Donde Comenzó todo...

Émilie Gamelin como laica, una dama de caridad

Después de su matrimonio y la muerte de su esposo y de sus tres hijos, Émilie Tavernier-Gamelin encuentra consolación en la contemplación de María, Madre de Dolores y decide consagrar sus esfuerzos y su amor a socorrer a los más necesitados de su época.

A lo largo de los años se hace miembro de diferentes organizaciones caritativas.

Además de sus actividades con sus organizaciones tales como: visitas a familias pobres, colecta y distribución de limosnas y comestibles, cuidado a los enfermos y visita a los presos, Émilie hospeda en su casa a señoras de edad y minusválidas sin recursos.

Siempre confiando en la Providencia, acoge a todas las que tocan a su puerta: ancianas minusválidas, mendigas, vagabundas sin domicilio ni trabajo.

Madre Émilie Gamelin

La Sra. Gamelin -cariñosamente apodada ‘la Providencia de los pobres’- y su obra son bien conocidas por la gente de Montreal, y reciben su ayuda caritativa para hospedar y alimentar a sus protegidas. Como sus diferentes refugios no dejan de crecer, Émilie Gamelin se une con parientes y amigas para formar una sociedad anónima que pueda ayudarla.

En 1836, la Sra. Gamelin obtiene una casa más amplia; Émilie y sus 24 protegidas se instalan finalmente en la ‘Casa Amarilla’ que les regaló el Sr. Olivier Berthelet en una de sus visitas. A esta nueva casa se le llamó Casa de la Providencia.

Durante quince años multiplicará sus gestos heroicos de dedicación, bajo la mirada de reconocimiento y aprobación del obispo Jean-Jacques Lartigue, en un principio y luego de Mons. Ignace Bourget, el segundo obispo de Montréal, quien piensa que una vida tan preciosa para sus feligreses no puede desaparecer sin que alguien tome el relevo.

En una estadía en París, en 1841, Mons. Bourget solicita el envío de Hijas de San Vicente de Paul para la atención de la obra de la Señora Gamelin, con el fin de establecer las bases para una comunidad religiosa. Al recibir una respuesta afirmativa, hace construir una casa nueva para acogerlas en Montreal. Pero a última hora, las religiosas cambian de parecer. La Providencia tiene otros planes.

El obispo Bourget busca candidatas en su propia diócesis; ellas serán confiadas a Madame Gamelin quien las formará para la obra de caridad compasiva que ella realiza con tanta dedicación, y para la misión Providencia que proclama con actos que hablan aún más fuerte que las palabras.

Las Hermanas de la Providencia nacen, a partir de la Casa de la Providencia, en la Iglesia de Montreal. Emilia Tavernier-Gamelin se unirá a las primeras religiosas, primero como novicia y luego como su madre y su fundadora. La primera profesión religiosa se celebra el 25 de marzo de 1843.

Hermanas de la Providencia en Chile
Madre Bernarda Morín

El 11 de Mayo de 1850, una joven llamada Venerance entra al Noviciado de las Hermanas de la Providencia. Hacia fines de ese año, junto con recibir el hábito de la Congregación, toma el nombre de Bernarda.

El 22 de Agosto de 1852 hace su profesión religiosa en Sorel, a los dos meses es destinada a Oregón junto a cuatro religiosas; entre las cinco misioneras elegidas, Sor Bernarda era la más joven, pero, en la comunidad religiosa le reconocían dotes excepcionales.

La pequeña comunidad de misioneras se encontró ante grandes dificultades para su subsistencia y después de un tiempo de penurias, deciden regresar a Montreal. Regresan a San Francisco de California, allí se les ofrece como única alternativa el realizar el viaje por el Cabo de Hornos en un pequeño barco chileno llamado «Elena»; vivieron la travesía por el océano, entre tormentas y amenazas del capitán del barco.

La histórica mañana del 17 de Junio de 1853, la Comunidad de las Hermanas de la Providencia llegan al Puerto de Valparaíso, estaba señalada por la Divina Providencia para ser el inicio de la verdadera misión que les tenía reservada. Diez años más tarde Sor Bernarda es nombrada Superiora de la Comunidad.

Durante 45 años lleva la dirección de la Congregación. El país entero admiraba su amplio apostolado en favor hacia los niños abandonados, los pobres y enfermos, la educación femenina a todo nivel y las misiones entre los mapuches.

El 17 de marzo 1880, un decreto apostólico de la Santa Sede constituye a las Hermanas de la Providencia de Chile como nueva congregación separada de la Casa Madre de Montreal. El 7 de Diciembre de 1905 las Constituciones de las Hermanas de la Providencia de Chile son aprobadas definitivamente por el Papa Pio X.

Madre Bernarda fallece a los 96 años de edad el 4 de Octubre de 1929, después de 77 años de labor infatigable; se la reconoce como la “caridad en persona”. Su amor y su dedicación por el pueblo de Chile fueron tan grandes que el Presidente de la República Emiliano Figueroa Larraín, le entrega, a la edad de 93 años, la más alta decoración del país.

Con el transcurrir de los años, la presencia de las Hermanas de la Providencia se extiende a lo largo de toda la costa chilena. Ellas responden a necesidades apremiantes de la sociedad, abriendo escuelas, colegios, pensionados, orfelinatos y hogares de ancianos.

El 1ro de julio 1970, las Hermanas de la Providencia de Chile y las Hermanas de la Providencia de Montreal se vuelven a unir. La Congregación chilena pasa a ser la Provincia Bernarda Morin. La obra de Madre Bernarda está todavía muy viva en Chile y Argentina, en particular en las áreas de la educación, la pastoral, la asistencia a personas ancianas y a los pobres.

 

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